22/2/10

Izquierda Socialista-PSOE apoya las movilizaciones contra la reforma de las pensiones convocadas por UGT y CC.OO. y se adhiere al MANIFIESTO SINDICAL.

Izquierda Socialista-PSOE apoya las movilizaciones contra la reforma del sistema de pensiones convocadas por UGT y CC.OO. y se adhiere al MANIFIESTO SINDICAL:

"Antes de iniciar un nuevo proceso de negociación para la reforma de las pensiones, es conveniente que culminen los temas que aún están pendientes del Acuerdo de Pensiones de 2006:

• La integración en el Régimen General del Régimen Especial Agrario y el Régimen Especial de Empleadas de Hogar.
• Rebajar la edad de jubilación a los trabajadores sometidos a condiciones laborales penosas, tóxicas, peligrosas o insalubres.

CCOO y UGT proponen:

• Favorecer y mejorar la figura de la Jubilación Flexible, de modo que, manteniendo la edad legal de jubilación a los 65 años, los trabajadores puedan voluntariamente elegir entre anticipar o retrasar la edad de jubilación. La Jubilación Flexible, que ya existe en nuestro país, ayuda a la sostenibilidad del sistema, y no supone ningún recorte de derechos.
• Mejorar la financiación del Sistema de Pensiones. Culminar la separación de fuentes, de modo que la financiación pública asuma íntegramente, entre otros, los complementos a mínimos (más de 4.000 millones de euros al año se pagan con cotizaciones). Mejora del Salario Mínimo Interprofesional (hasta acercarlo al 60% del salario medio) para mejorar las cotizaciones.
• Seguir mejorando las pensiones mínimas para situarlas por encima del umbral de la pobreza.
• La adopción de medidas que fomenten la permanencia de los trabajadores de más edad del mercado de trabajo, reforzando las políticas activas dirigidas a este colectivo y contra la discriminación por razones de edad.
• La mejora del modelo productivo, de modo que todos los trabajadores tengan un empleo de calidad y con derechos, con salarios suficientes, que permita asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones a largo plazo.
• Crear medidas que mejoren la protección social de los trabajadores mayores de 50 años que han sido expulsados del mercado de trabajo.
• En lugar de situar el objetivo únicamente en la reducción de gastos, debe abordarse una nueva estructura de ingresos que garantice la suficiencia financiera del sistema de Seguridad Social.

Las reformas deben ser acordadas, no impuestas
UGT y CCOO manifestamos nuestro más absoluto rechazo a abordar la sostenibilidad del sistema de pensiones mediante medidas de recorte drástico de la protección social.
El Pacto de Toledo desde 1995 ha facilitado el consenso de los agentes sociales (sindicatos y empresarios) y los partidos políticos para que las reformas de las pensiones se hiciesen con acuerdo de todos, y que no se utilicen como instrumento de confrontación política.
La participación de las organizaciones sociales a través del Diálogo Social asegura que las reformas no impliquen un recorte a los derechos de los trabajadores, y que siempre contribuyan a asegurar el sostenimiento del sistema público de pensiones.

Rechazamos las propuestas del Gobierno porque son:
REGRESIVAS
Porque cualquier trabajador necesitaría más de 15 años de cotización para tener derecho a una pensión.
INSOLIDARIAS
Porque carga los recortes sobre los futuros pensionistas.
EQUIVOCADAS
Porque se centran en el gasto de la Seguridad Social y no en los ingresos, e incumplen compromisos ya adquiridos para incrementar las aportaciones públicas a la financiación del sistema.
IMPRUDENTES
Porque amenazan con quebrar el consenso político y social necesarios para la estabilidad del sistema."

31/1/10

IZQUIERDA SOCIALISTA SE OPONE A RETRASAR DE MANERA COACTIVA EDAD JUBILACIÓN

EFE. Madrid. 29-01-2010

La corriente Izquierda Socialista (IS) ha mostrado hoy sus discrepancias con la propuesta del Gobierno de retrasar "de manera coactiva" hasta los 67 años la edad de jubilación y ha defendido que debe incentivarse a quienes opten por esa vía, pero no obligarles.

Fuentes de esta corriente interna del PSOE han explicado hoy a Efe que mañana expondrán su oposición a esta medida en el Comité Federal de los socialistas, en el que el presidente del Gobierno y líder del partido, José Luis Rodríguez Zapatero, intentará buscar el aval de sus compañeros a su plan de austeridad y a su propuesta de retrasar la edad de jubilación.

IS no está de acuerdo con la iniciativa proyectada por el Gobierno, que prevé un aumento paulatino de la edad de jubilación, de 65 a 67 años "coactivamente" para todos los trabajadores.

Frente a esa opción, esta corriente del PSOE aboga por endurecer las condiciones para acceder a los expedientes de regulación de empleo e incentivar a los trabajadores que quieran retrasar de manera voluntaria su jubilación.

Las mismas fuentes han recordado que esa filosofía es la que ha mantenido el PSOE "mayoritariamente" hasta ahora, por lo que han dicho no entender a qué obedece este cambio de opinión.

Tampoco están conformes en Izquierda Socialista con cómo se está negociando el pacto educativo con el PP, al considerar que se está ofreciendo al principal partido de la oposición "una especie de veto" si se acuerda finalmente que los cambios normativos en esta materia requieran al menos dos tercios de apoyo parlamentario.

En cambio, los representantes de IS en el Comité Federal del PSOE están totalmente de acuerdo con que Zapatero no desvele hasta 2011 si volverá a ser el candidato del partido a las próximas elecciones generales.

Coinciden con otros dirigentes del PSOE en que éste es un debate "falso" y "oportunista", que sólo beneficia al PP y que ahora "no toca" hablar de ello, porque tanto el Gobierno como el partido deben estar volcados en resolver los problemas de los ciudadanos y en luchar contra la crisis económica y el desempleo, sin "distraerse".

IZQUIERDA SOCIALISTA CRITICA EN EL COMITE FEDERAL EL PLAN PARA SUBIR LA EDAD DE JUBILACIÓN

(EUROPA PRESS)

El portavoz de la corriente interna del PSOE Izquierda Socialista, Juan Antonio Barrio de Penagos, aprovecho el Comité Federal del PSOE para avisar que, en su forma actual, el plan para retrasar la edad de jubilación desde 65 a 67 años es "muy exagerado" y "bastante inasumible".

En declaraciones a Europa Press, Barrio de Penagos calificó la iniciativa de "sorpresa" y quiso resaltar que se presenta en un momento en el que se ha vuelto a confirmar que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la 'hucha' de las pensiones, tiene superávit. "Además, todas las previsiones agoreras (sobre el futuro de las pensiones) han sido desmentidas por la realidad", puntualizó.

Por eso, opinó que a la propuesta "hay que darle una vuelta porque tal como está planteada es bastante inasumible" y restó importancia al argumento de que otros países europeos ya hayan elevado la edad de jubilación: "¿Si se pone como ejemplo a Holanda por qué no tenemos también su pensión media?".

El portavoz de esta corriente minoritaria criticó además la forma en la que el Ejecutivo ha planteado la propuesta, que será aprobada hoy en el Consejo de Ministros para ser debatida en el Pacto de Toledo. "Tenemos una relación de complicidad con los sindicatos que no se puede perder con cosas como ésta", avisó el diputado, después de que los líderes de UGT y de CCOO hayan asegurado que se han entrado del plan por la prensa.

Según dijo, él confiaba en que el Ejecutivo planteara una "idea", no una "propuesta tan definida", y que se orientara más bien a incentivar el retraso voluntario de la edad de jubilación algo con lo que, según dijo, él está de acuerdo.

NO DEJAR QUE EL PP MARQUE LA AGENDA

Por otro lado, Barrio de Penagos señaló que aprovechará el Comité Federal del PSOE, máximo órgano del partido entre congresos y al que asistirá el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, para pedir a los socialistas que no consientan que sea el PP quien les "marque la agenda".

A su juicio, el PSOE tiene que "perseverar" en defender y ocupar el espacio mediático con propuestas progresistas y no caer en la agenda conservadora del PP ni hacer caso a sus "cantos de sirena" sobre la inmigración, la implantación de la cadena perpetua o el endurecimiento de la Ley del Menor.

20/10/09

CONCLUSIONES DE LAS JORNADAS FEDERALES DE IS-PSOE

Unos doscientos compañeros y compañeras coincidentes en la corriente de opinión IS-PSOE nos reunimos en Madrid, en la sede del PSOE, los días 3 y 4 de octubre de 2009 en torno a las Jornadas Federales, procedentes de Canarias, Mallorca, Galicia, Euskadi, Aragón, Cataluña, País Valenciano, Murcia, Andalucía, Extremadura, Castilla La-mancha, Castilla-León y Madrid. Concluimos que es necesario afrontar la crisis global en la que estamos inmersos de tal manera que se vaya perfilando una salida real de la misma “por la izquierda”.

Pretendemos salir de la crisis generando condiciones para que se logre cambiar nuestro modelo productivo a la vez que se refuerzan los derechos de los trabajadores. Para ello hay que relanzar la actividad económica teniendo en cuenta las exigencias medioambientales y corrigiendo el curso de un mercado global dominado por los excesos del capitalismo financiero y que ha sido el detonante de la crisis.

En ese sentido, se precisa de una decidida acción política de los socialistas -desde las instituciones y desde el partido- cuya orientación anti-crisis tenga en cuenta algunos puntos que consideramos cruciales:

1. Avanzar hacia una regulación efectiva del sistema financiero internacional y hacia un sistema financiero nacional mejor articulado y más eficaz en cuanto al crédito a PYMES, familias e individuos. Erradicar los paraísos fiscales en todas sus variantes y poner en práctica un impuesto sobre las transacciones financieras. Recuperar formas nuevas de banca pública, operativas y eficaces, más allá del ICO.

2. Impulso para un nuevo modelo productivo que deje atrás el desproporcionado peso de la construcción y de la actividad inmobiliaria especulativa y depredadora en España. Avanzar hacia una economía más sólida asentada sobre el conocimiento, la tecnología y la innovación. Introducir cambios en las relaciones de producción, mayor democracia económica, seriedad en la responsabilidad social corporativa y mayor participación de los trabajadores en las decisiones empresariales.

3. Potenciar un desarrollo sostenible, asumiendo coherentemente las políticas medioambientales necesarias para el mantenimiento de los recursos naturales y la lucha contra el cambio climático. La salida de la crisis no debe debilitar el ineludible compromiso medioambiental. La apuesta por las energías renovables y alternativas ha de ser eficaz y creíble. El desarrollo sostenible implica replantear en serio qué tipo de crecimiento se quiere promover.

4. Salir de la crisis por la izquierda significa reforzar las políticas sociales garantes de la cohesión, el respeto a los derechos de los individuos y la solidaridad efectiva que debe llegar a todos a través de los mecanismos del Estado. Los servicios públicos de educación, sanidad, pensiones y atención a las personas dependientes son ámbitos que deben reforzarse.

5. La redistribución de la riqueza, objetivo irrenunciable, ha de ser más eficaz. Si por una parte se logra a través del gasto social, por otra también tiene lugar a través del ingreso, es decir, de los impuestos con los que ese mismo gasto se financia. La fiscalidad ha de ser justa y progresiva, contrariamente a lo promovido por el neoliberalismo económico. Hay que gravar más las rentas altas, las rentas del capital y la tributación de fondos de inversión como los de las SICAV. Hay que subir el tramo más alto del IRPF e instaurar la ecotasa.

6. Una respuesta a la crisis desde la izquierda ha de estar especialmente atenta a la consecución de mayores cotas de igualdad de género, a la vez que se vinculan esos objetivos de igualdad de género con las metas de igualdad social.

7. La importancia de la educación se ve acentuada en medio de la crisis. Por ello hay que favorecer un verdadero pacto educativo, sin que ello signifique merma del consenso que ya acompañó a la LOE. El objetivo debe ser ampliar ese consenso sumando a quienes no se adhirieron a él y no menguar el alcance del consenso que ya se logró.

8. Las respuestas a la crisis han de coordinarse en el ámbito internacional, siendo prioritario el marco de la UE. En su seno hay que potenciar la Europa social, las libertades, los derechos y el despliegue de la ciudadanía europea. También hay que establecer nuevas formas de gobernabilidad en el escenario internacional. Nos pronunciamos en contra del retroceso de la jurisdicción universal en España y por el desarrollo y profundización de la Ley de la memoria Histórica.

9. Desde la izquierda hay que reforzar las políticas de integración de los inmigrantes la defensa de sus derechos. Hay que combatir los prejuicios que se reavivan en momentos de crisis y las nuevas formas de exclusión social. También hay que mantener el compromiso de aportar el 0,7 del PIB para la cooperación al desarrollo en el año 2012, así como ampliar las políticas de lucha contra el hambre y la exclusión en el planeta.

10. El PSOE, precisamente ahora, ha de reactivar lo mejor del legado socialista y apostar por un renovado socialismo democrático, alentando alternativas al neoliberalismo económico y al neoconservadurismo político, desde la izquierda. Hemos de marcar la diferencia con las políticas de las derechas españolas. Nuestra práctica política ha de asumir la pluralidad existente en el seno de la izquierda, como un hecho enriquecedor para los objetivos emancipadores y de solidaridad que mantenemos. En ese sentido hemos de contribuir, desde el encuentro entre las diferentes fuerzas políticas y los distintos movimientos y organizaciones sociales, a articular esa pluralidad, sin merma de la especificidad de un proyecto socialista al servicio de las metas de libertad, igualdad y justicia que aspiramos a hacer realidad en nuestras sociedades complejas del siglo XXI.


Coordinadora Federal de IS-PSOE
Madrid, 15 de octubre de 2009

8/8/09

¿Socialdemocracia o socialismo?



José A. González Casanova

Suelen confundirse ambos términos desde que la experiencia neozarista del socialismo real soviético permitió a los socialdemócratas reclamar para sí en monopolio el verdadero socialismo. Para que no se le confundiera con el comunismo totalitario, se le añadió el adjetivo democrático. Pero ¿es la misma cosa el socialismo democrático que la socialdemocracia?, ¿una democracia social equivale a una democracia socialista? Desde el siglo XIX, la lucha del movimiento obrero obligó a las fuerzas conservadoras a aceptar el sufragio universal y a intentar algunas tímidas mejoras sociales. Con el tiempo, las derechas llegaron a presumir de que también ellas eran demócratas y partidarias del bienestar social de los ciudadanos.En Cataluña, sin ir más lejos, la derecha nacionalista de Jordi Pujol se presentó a las primeras elecciones democráticas (1977) con un programa socialdemócrata. Cuando le conviene a su sucesor, Artur Mas, aparecer con tal signo, se olvida de cuando se presentaba como liberal-conservador. También el partido democristiano del señor Duran i Lleida se llama ahora socialcristiano, pese a su defensa del capitalismo.
En fin, Aznar hizo creer a los votantes en 1996 que estaba más a la izquierda que el PSOE, y así engañó a la gente que le creyó de centro. Por todo eso se ha impuesto el tópico de que laizquierda apenas se diferencia de una derecha moderna. ¿Serán los socialistas, por un casual, la mano izquierda del capitalismo en el doble sentido de la palabra: su diplomacia dialogante y su apagafuegos en los momentos críticos para el sistema? Tras los estragos de la II Guerra Mundial, la población europea necesitaba como nunca una políticasocial avanzada y votó que gobernara la izquierda. El capital lo consideró tan inevitable como útil. Con una URSS amenazante y dos poderosos partidos comunistas en Italia y Francia, había que apartar al pueblotrabajador de la tentación revolucionaria. Por seguridad nacional y por confundir el capitalismo depredador con la libertad de empresa y de mercado, el labour británico y sus colegas continentales reconciliaron a la ciudadanía con el capital mediante un cierto bienestar y a costa de los países pobres.
Con los años, la socialdemocracia se convirtió en la mano izquierda del sistema, practicó el neocoloniaje y demonizó al comunismo. ¿Qué fue de la democracia socialista propugnada por su fundador? Marx nunca fue comunista; reconoció no saber cómo sería el socialismo futuro; recomendó reformas que hoy nos parecerían superadas por la realidad. Pero la base de su análisis es inequívocamente anticapitalista. Si la socialdemocracia del provenir dejara de combatir el régimen imperante, no podría llamarse a sí misma, no ya marxista (Marx decía no serlo), sino socialista. Tal adjetivo sólo correspondía a quien, por impulso democrático, hiciera desaparecer el capitalismo del Planeta. Todo lo contrario, pues, de una socialdemocracia que, so pretexto de darle paliativos a un régimen agonizante, acabara reanimándolo y prolongando su turbia vida.
Fue el renegado Karl Kautsky (como lo llamó Lenin) quien, como marxista, formuló el criterio, ambiguo pero certero, para juzgar una posible rendición de la izquierda. Cuando se haya logrado que la mayoría social anticapitalista alcance la mayoría política, habrá que proceder a la revolución de la mayoría, consistente en emprender unas reformas del sistema que acaben con él, no que lo fortifiquen. Nada de paliativos. Eutanasia pura y simple, si bien con todos los requisitos legales. Este es el criterio (¿quién lo diría?) recogido en el artículo 9.2 de nuestra Constitución. En él se hace responsables a todos los poderes públicos de la remoción de cuantos obstáculos impidan que la libertad y la igualdad de las personas y sus colectivos sean reales y efectivas. Es decir, desmontar el tinglado de la vieja farsa democrática del capitalismo. Dicho texto casi nadie se lo ha tomado en serio.
Excepcional fue el discurso ante las Cortes del socialista catalán Joan Reventós al calificar la norma constitucional de auténtica base legitimadora de un tránsito del capitalismo al socialismo. Aunque Marx no extendía recetas para enfermedades venideras, su ideal era la Commune (Ayuntamiento) parisina de 1871: autogobierno popular local, autogestión obrera y propiedad social (nunca estatal); algo que sólo lo intentó la revolución yugoslava entre los años 50 y 60 del pasado siglo.
Al caer el imperio moscovita, la derecha creyó innecesario seguir teniendo mano izquierda con el nuevo proletariado, ya inducido del todo al consumo a crédito. La socialdemocracia fue acusada, por si acaso, de “comunismo rosa” para desprestigiar una hipotética democracia socialista. La Realpolitik de los Mitterand, et alii, no hizo nada que justificase aquella interesada falsedad. Las derechas volvieron a gobernar por el desencanto de unas masas que seguían confundiendo en el socialismo las reformas paliativas con las eutanásicas. ¿Para qué votar a la izquierda si la derecha le ha arrebatado de las manos los trastos de torear?
Una y otra, por mucho que se distingan en cuestiones democráticas muy importantes, no dejarían de ser las dos manos de un coloso al cual, en su injusta irracionalidad bien demostrada, no se le hacen los dedos huéspedes en su mano derecha porque le hayan recortado los de la izquierda. Todo lo contrario. Debiera acabar, por tanto, la confusión. Ni la socialdemocracia es el socialismo ni un socialismo retórico es ya una democracia socialista. De momento y hasta tiempos mejores, la única palabra que no confunde ni engaña es la palabra anticapitalismo.

José A. González Casanova es Catedrático de Derecho Constitucional y escritor.

LA ENCUESTA DEL C.I.S. Articulo de reflexión.

Pienso que no existe un electorado único en España, aquí el votante oscila poco de opción política; son pocas las ocasiones en que una parte del PSOE vote al PP o una parte del PP vote al PSOE. Aquí la mayoría es fiel a un partido, lo que pasa es que se activa o se desactiva; esto es, o vota o no vota a ese partido dependiendo de cómo lo esté haciendo.
No creo que haya que dramatizar mucho sobre los abstencionistas, cabrearlos demasiado puede llevar a que contravoten. Eso es lo que yo propongo para que los cambios se produzcan con más agilidad, pero es una opción que convence poco. El votante progresista o vota a su partido o no vota. Sólo cuando se le cabrea mucho contravota.
La cuestión no es estar pidiendo fidelidad al electorado, sino más bien exigir fidelidad a los partidos políticos con sus actuaciones y con el programa que presentaron al electorado.
En relación al grupo político que gestiona el ayuntamiento de mi localidad yo aún estoy esperando a ver cuando van a poner en marcha ese lema que decía: "Otra forma de ser, otra forma de gobernar". Y ya van casi dos legislaturas y aún no hemos visto nada de esto.
Es por ello normal que el votante del PSOE esté desactivado, no estamos viendo nada de nada.
Como bien dice nuestro Feluky en mi blog: "esta encuesta es demoledora 'HEMOS PERDIDO LA CONFIANZA DE NUESTROS VOTANTES'."
Lo preocupante no es la confianza ciudadana que esté perdiendo el PP, sino la confianza ciudadana que a espuertas está dilapidando el PSOE. Esos votantes no van a votar al PP, simplemente no van a votar al PSOE.
El PSOE no ilusiona. No se atreve a llevar a cabo la sugerencia de Lampedusa, aquella que dice que "algo tiene que cambiar para que todo siga igual". Ahora es el tiempo de ser coherentes con los principios, en estos momentos en los que nada material se puede dar. Ahora hay que DARSE. La participación es la pieza clave. Hay que empezar a dejar de hacer las cosas PARA los ciudadanos para comenzar a hacerlas CON los ciudadanos.
En definitiva ser "nada conformista y sumamente incluyente" y actuar "cambiando las formas de hacer de las personas, pero con permanencia de las ideas, los principios y las convicciones".
O como decía el PSOE en su último congreso federal: "Los y las socialistas pensamos que es mucho mejor encarar las transformaciones sociales a las que nos enfrentamos si los ciudadanos tienen el poder, si los ciudadanos son los dueños de su destino".
Si el cambio sin cambio se retrasa mucho, los analistas políticos de la próxima etapa dirán que perdieron el poder por no hacer lo único que les hubiera salvado de la debacle. Creyeron que en tiempos de crisis no era conveniente impulsar el cambio sin cambio y, sin embargo, hubiera sido la única política que les hubiera sacado del pozo sin fondo en el que se encontraban.
Hay que reaccionar, son 37 puntos, como nos dice el CIS, de pérdida de confianza ciudadana.

21/7/09

PROPUESTAS PARA EL DEBATE.

Las pasadas elecciones del 7 de junio al Parlamento Europeo no prefiguran el futuro electoral de nuestro país y de Europa pero, dada la derrota sufrida ante la derecha, es importante hacer una reflexión y debate sobre las políticas de futuro a desarrollar. Conviene partir de la paradoja que significa que la derecha europea gane las elecciones en plena crisis global provocada por el neoliberalismo económico y el neoconservadurismo político y, sin embargo, los partidos socialistas y socialdemócratas europeos no hayan conseguido levantar en las urnas una propuesta alternativa de cambio. A ello debemos añadir, con profunda preocupación, el alto grado de desafección que hemos corroborado en las pasadas elecciones.
A continuación señalamos algunos puntos para el debate:
1. Ha quedado patente la necesidad de reforzar el proyecto común del Partido Socialista Europeo (PSE.). Aunque existía un Manifiesto Común que se presentó al electorado, no fue lo suficientemente convincente para la ciudadanía. Un manifiesto común también implica presentar un candidato común a la presidencia de la Comisión Europea y, asimismo, impulsar una coordinación coherente de las propuestas integrales en el ámbito europeo. También la posición negativa del PSOE y de los eurodiputados socialistas españoles sobre el informe Auken relativo al impacto de la urbanización especulativa, así como el voto afirmativo a la Directiva de Retorno, ayudaron a confundir a una parte de nuestro electorado. La coordinación efectiva de las políticas socialistas es lo que puede permitir que el PSE. sea percibido como algo más que una confederación de partidos socialistas nacionales. Dicho de otro modo, para ser convincentes no es suficiente tener convicciones, es necesario, además, ser coherentes.
2. El hecho de la pluralidad de la izquierda en Europa debe obligar al PSE. a replantear su estrategia sobre la base de la necesidad de conjugar esa pluralidad política y social. Los resultados obtenidos por fuerzas de la izquierda política y ecologistas distintas de las agrupadas en el PSE. (en Francia, Alemania, Holanda, Dinamarca, etc.) obligan a buscar una colaboración eficaz entre todas ellas para hacer frente a las derechas, hoy por hoy hegemónicas en el seno de la U.E. La socialdemocracia y el socialismo europeo sigue siendo la fuerza principal de la izquierda, pero obviamente no la única. Su alcance en el futuro dependerá de cómo se plantee su función en el marco de la izquierda plural europea existente.
3. Un renovado proyecto de la izquierda europea debe profundizar más en las propuestas y contenidos de la Europa social. Siendo necesario, un proyecto socialista no puede quedarse sólo en la promoción y defensa de los derechos civiles y de género, sino que además ha de estar siempre involucrado en la potenciación y defensa de los derechos sociales y económicos de la ciudadanía y en particular de los trabajadores.
4. El peligro que corre la democracia es que tenga como máximo valor el de “todo vale igual”, “todos son iguales”. Con ello, la política estaría dando pábulo al nihilismo, al escepticismo, al abstencionismo. Por esta razón la democracia, también tenemos que enraizarla en el ámbito de los fines. La democracia, en su germen, tiene una fuerza o potencialidad implícita: que el demos sea dueño de su poder, es decir, que el pueblo sea verdaderamente soberano de su condición humana.
5. Desde los partidos socialistas y socialdemócratas europeos ha de proseguirse la crítica a las políticas neoliberales que han socavado al Estado de bienestar, con especial atención a las intenciones privatizadoras en sanidad, educación o pensiones a través de las cuales el neoliberalismo trata de perpetuarse incluso en medio de la crisis que él mismo ha provocado. Se hace frente a la ideología neoliberal insistiendo en que la supuesta despolitización de la economía que la derecha preconiza, no significa otra cosa que mantener la acumulación de la riqueza en pocas manos incrementando las injusticias y desequilibrios sociales. Hay que actualizar los nuevos desafíos abordando con criterios de inclusión las políticas migratorias, avanzando hacia relaciones comerciales y económicas con los países de emigración que ayuden a la creación de riqueza y formación en los países de origen; o afrontando retos nuevos como es la consecución y desarrollo del cuarto pilar del Estado de bienestar.
6. Para que el socialismo siga siendo motor de cambio y transformación tiene que pasar a la ofensiva en lo relativo a nuevos derechos y conquistas sociales: responsabilidad social corporativa, participación de los trabajadores en las decisiones económicas, potenciación del accionariado asalariado, protección de consumidores y usuarios, acceso a los servicios públicos de calidad, etc.
7. Frente a las recurrentes propuestas de cuño neoliberal sobre la reforma laboral, moderación salarial y abaratamiento de los despidos, la izquierda en general y los socialistas en particular han de hacer valer todas sus razones en torno al diálogo social, mantenimiento del empleo, necesidad de un nuevo modelo productivo y de crecimiento, innovación, formación y redistribución de la riqueza como claves para la salida a la actual crisis económica.
8. El socialismo se juega su credibilidad en el efectivo énfasis que ponga en la necesaria, real y eficaz regulación del sistema financiero y en la decidida erradicación de los paraísos fiscales. Hay que combatir la crisis con medidas económicas urgentes para mitigar su impacto en la ciudadanía y crear las bases para establecer un nuevo paradigma de producción y reparto de riqueza.
9. La coherencia del proyecto socialista requiere formular y ejecutar una buena propuesta de economía sostenible, en el doble sentido de sostenibilidad social y sostenibilidad medioambiental. El horizonte es establecer un nuevo modelo de desarrollo cualitativo basado en el uso racional de recursos, innovación, educación y solidaridad. La idea de economía sostenible es la que ha de inspirar también la cooperación internacional para el desarrollo.
Estamos ante un momento histórico en que el discurso, la acción y la puesta en práctica de los valores socialistas y de izquierda son necesarios y tienen pleno sentido. Hagamos posible, entre todos, que la convicción ética y política socialista se imponga y que triunfen los ideales más nobles de la humanidad.
CORRIENTE DE OPINION IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE
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