8/8/09

LA ENCUESTA DEL C.I.S. Articulo de reflexión.

Pienso que no existe un electorado único en España, aquí el votante oscila poco de opción política; son pocas las ocasiones en que una parte del PSOE vote al PP o una parte del PP vote al PSOE. Aquí la mayoría es fiel a un partido, lo que pasa es que se activa o se desactiva; esto es, o vota o no vota a ese partido dependiendo de cómo lo esté haciendo.
No creo que haya que dramatizar mucho sobre los abstencionistas, cabrearlos demasiado puede llevar a que contravoten. Eso es lo que yo propongo para que los cambios se produzcan con más agilidad, pero es una opción que convence poco. El votante progresista o vota a su partido o no vota. Sólo cuando se le cabrea mucho contravota.
La cuestión no es estar pidiendo fidelidad al electorado, sino más bien exigir fidelidad a los partidos políticos con sus actuaciones y con el programa que presentaron al electorado.
En relación al grupo político que gestiona el ayuntamiento de mi localidad yo aún estoy esperando a ver cuando van a poner en marcha ese lema que decía: "Otra forma de ser, otra forma de gobernar". Y ya van casi dos legislaturas y aún no hemos visto nada de esto.
Es por ello normal que el votante del PSOE esté desactivado, no estamos viendo nada de nada.
Como bien dice nuestro Feluky en mi blog: "esta encuesta es demoledora 'HEMOS PERDIDO LA CONFIANZA DE NUESTROS VOTANTES'."
Lo preocupante no es la confianza ciudadana que esté perdiendo el PP, sino la confianza ciudadana que a espuertas está dilapidando el PSOE. Esos votantes no van a votar al PP, simplemente no van a votar al PSOE.
El PSOE no ilusiona. No se atreve a llevar a cabo la sugerencia de Lampedusa, aquella que dice que "algo tiene que cambiar para que todo siga igual". Ahora es el tiempo de ser coherentes con los principios, en estos momentos en los que nada material se puede dar. Ahora hay que DARSE. La participación es la pieza clave. Hay que empezar a dejar de hacer las cosas PARA los ciudadanos para comenzar a hacerlas CON los ciudadanos.
En definitiva ser "nada conformista y sumamente incluyente" y actuar "cambiando las formas de hacer de las personas, pero con permanencia de las ideas, los principios y las convicciones".
O como decía el PSOE en su último congreso federal: "Los y las socialistas pensamos que es mucho mejor encarar las transformaciones sociales a las que nos enfrentamos si los ciudadanos tienen el poder, si los ciudadanos son los dueños de su destino".
Si el cambio sin cambio se retrasa mucho, los analistas políticos de la próxima etapa dirán que perdieron el poder por no hacer lo único que les hubiera salvado de la debacle. Creyeron que en tiempos de crisis no era conveniente impulsar el cambio sin cambio y, sin embargo, hubiera sido la única política que les hubiera sacado del pozo sin fondo en el que se encontraban.
Hay que reaccionar, son 37 puntos, como nos dice el CIS, de pérdida de confianza ciudadana.

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